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El 11 de diciembre de 1997, el gobierno español se adhirió al Protocolo de Kyoto comprometiéndose a reducir un 8% las emisiones de gases con efecto invernadero con relación a las mediciones del año 1990, en el período comprendido entre el año 2008 y el 2012.
Estos gases son el dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxido nitroso (N2O), hidrofluorocarbonos (HFC), perfluorocarbonos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6),
Los procesos productivos de las empresas son los causantes de la mayor parte de las emisiones, pero la iniciativa empresarial también produce las mayores iniciativas para reducirlas.
El número de empresas, sobre todo europeas, que se han adherido al compromiso crece exponencialmente. El doble objetivo de reducir la dependencia y consumo de combustibles fósiles y la emisión de gases a la atmósfera, en el ámbito de las empresas de construcción, tiene cuatro pilares para ahorrar energía:
1.- Al obtener los materiales de construcción,
2.- Al construir,
3.- Al aislar bien la construcción,
4.- Al usar energías alternativas.
Materiales de construcción
La madera es el material que menos energía consume para su obtención. La lluvia y el sol son los artífices del crecimiento de los árboles. Es el único material de construcción aislante y resistente a la vez. Construir con madera suma a sus ventajas de confort y aislamiento, la de ser el material que mas energía ahorra en el conjunto de procesos: obtención, transporte, elaboración y puesta en obra.
Además de su capacidad como aislante térmico, acústico y eléctrico, el uso de la madera en una estructura reduce entre 8 y 13 veces la energía necesaria en comparación con una equivalente de acero o de hormigón armado. También, su gran capacidad para absorber cargas de impacto y sus uniones dúctiles la hacen idónea para construir en zonas sísmicas y sobre suelo expansivo o inestable.
Al ser fuente de riqueza, los países productores aumentan la superficie arbolada en una proporción aproximada de 10 a 7, es decir, se plantan 10 árboles por cada 7 talados, El bosque con árboles jóvenes es un sumidero de gases con efecto invernadero. Un árbol joven absorbe 1,47 kg de dióxido de carbono (CO2) por cada kg de su propio peso, convirtiéndolo en oxigeno. El CO2 representa el 50% del total de los gases responsables del efecto invernadero.
Los revestimientos y aislantes protectores aplicados en la fábrica darán a la madera la durabilidad requerida.
Ahorro de energía al construir
Visitando cualquier taller o fábrica de viviendas se puede comprobar que construir así es más fácil y económico. Lo difícil es construir el taller mismo y después aplicar las técnicas constructivas a un proceso industrial. Una vez conseguido observamos:
1º el doble control de calidad al final de cada tarea, por el operario y por el controlador, hace eficiente el proceso disminuyendo los partes de reparación,
2º Al ser tareas repetidas, los partes de no conformidad se pueden procesar para evitar nuevos errores,
3º Las condiciones meteorológicas adversas no influyen en la producción,
4º Las condiciones de trabajo para oficiales de edad, aprendices y minusválidos son las mejores.
5º Estas mejores condiciones de trabajo y la contratación sin destajos reducen drásticamente los accidentes laborales,
6º El aprovechamiento del transporte y del material es óptimo. A una fábrica llegan camiones completos y hay muy poco material sobrante. Los contenedores específicos permiten el reciclaje del poco escombro que se genera.
Dejando al margen la mejor calidad de un producto industrial, el sufrimiento y riesgo de los trabajadores de la construcción, el aprovechamiento de sectores laborales marginados y de los recursos materiales, hemos estimado:
• Eficiencia.- la relación aproximada es de 9 horas de un operario de fábrica por 30 horas de un operario en una obra tradicional, por metro cuadrado de vivienda unifamiliar.
• Energía, la construcción industrial consume aproximadamente 6 veces menos energía que la convencional para una misma unidad de obra.
Ahorro de energía al aislar bien
La conductividad es una cualidad de los materiales de construcción que suele ir unida a la densidad, compacidad y resistencia. El ladrillo, el hormigón y el acero son los materiales que casi siempre conforman el cerramiento de una vivienda. Pero su conductividad térmica es, respectivamente, 12, 15 y 400 veces mayor que la de la madera. La madera es el UNICO material que es resistente y aislante a la vez.
El Código Técnico de la Edificación en su Documento Básico HE y en su Exigencia Básica HE1 obliga a que los edificios tengan una envolvente que limite adecuadamente la demanda energética.
Esta envolvente está definida por el coeficiente global de trasmisión térmica de un edificio en función de la conductividad de los materiales del cerramiento, suelo, cubierta, volumen y forma del edificio.
También recoge la obligación de evitar los puentes térmicos en las uniones de la fachada con el suelo y con la cubierta.
En la construcción tradicional, el frío del exterior traspasa la fachada y entra hasta el interior gracias a la conductividad de las viguetas de hormigón armado.
Tan solo el gasto en calefacción evita que este frío atraviese todo el edificio. La condensación sobre el rodapié en los cerramientos que dan al norte demuestra que el frío ya ha traspasado el muro y la cámara.
El aislante de la cámara no evita este puente térmico porque empieza justo encima del forjado del suelo y termina justo debajo del forjado de techo.
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